¿Cuántos de vosotros, como padres y madres de hoy, tararean y bailan canciones de reggaeton? Es muy posible que muchos y no prestamos mayor atención a sus letras.

El reggaeton tiene un ritmo muy bailable y es fácilmente comprobable que toda canción, en las circunstancias adecuadas, puede escucharse sin prestar atención y no enterarse de buena parte de la letra o no analizarla de manera racional. La música, con frecuencia, fomenta esa pérdida de atención, especialmente si el ritmo es bailable.

Pero, incluso en el caso de ser consciente de que determinada canción es machista y misógina, como pieza de arte (más allá de discutir si es de buena o mala calidad), se puede disfrutar en lo estético, siendo feministas o no. Machismo en canciones hay en gran cantidad, pero eso no ha impedido disfrutarlas a determinados niveles.

También, varía el grado; podemos tener en canciones pop determinadas ideas de amor romántico con un cierto machismo, pero el reggaeton es verdad que, al ser mucho más explícito en estos términos, en una época en la que, afortunadamente, hemos avanzado como sociedad, hace saltar las alarmas de quienes las analizan, pero eso no quita el placer estético, personal y de baile.

El reggaeton no es ni más ni menos sexista y misógino que otros estilos musicales. En la historia de la música existen infinidad de ejemplos en los que se demuestra que el género musical no determina esta circunstancia. Para muestra un botón:

¿Es sexista el reggaeton?

Como mencionamos anteriormente, la sociedad va cambiando –muy lentamente eso sí–, siendo cada vez más respetuosa y empática entre sus iguales, aunque todavía queda mucho camino que recorrer.

Como en cualquier ámbito relacionado con el arte, la música no es una excepción y refleja comportamientos que siguen vigentes en la actualidad.

Crean patrones muy difíciles de transformar, de ahí que veamos a niños y niñas de entre 6 y 14 años envueltos en estas mismas situaciones bien entrado el siglo 21.

Recientemente recibimos una carta de unos padres contándonos que una de sus hijas, que siempre les había dicho que no soportaba los vídeos musicales de chicas moviendo el culo, había acabado escuchando la misma música que criticaba, porque es lo que escuchan su grupo de amigos y amigas. Todos necesitamos integrarnos socialmente, formar parte de algo.

Los niños, preadolescentes y adolescentes que escuchan reggaeton no se paran, en general, a discernir sobre el contenido de las letras ya que es una forma de expresión mayoritaria en su generación.

Salvo excepciones como la de esta niña, en la que nos contaban que ellos (sus padres) son personas dialogantes y comunicativas, muchos padres y madres de hoy no suelen tener ese tipo de conversaciones con sus hijos e hijas.

Hace falta mucha educación e información desde casa, colegios e institutos para intentar que esta generación no repita los mismos errores que sus predecesoras.

Dentro del reggaeton hay diferentes letras en las canciones, no se hacen constantes alusiones discriminatorias a la mujer, pero sí de forma bastante frecuente.

La música, como el resto de la cultura, no solo es un medio de expresión y ocio, es una herramienta muy poderosa con la que transmitir mensajes.

Por eso es tan importante la comunicación con nuestros hijos, una vez se enfrentan a la jungla social en la que vivimos, tienen que tener las herramientas adecuadas para saber entender el mundo que les rodea.

Tener una mirada crítica les supondrá en el futuro unas mejores relaciones sociales y emocionales, basadas en el respeto y la empatía hacia los demás.

No pretendemos pecar de puritanismo o de no entender que todos hemos sido jóvenes alguna vez, es una cuestión de respeto hacía la mujer.

¿Cuántas canciones de reggaeton u otro estilo musical existen en las que se hable de la misma manera del hombre?

Afortunadamente, desde hace unos pocos años, empezaron a surgir voces femeninas dentro del reggaeton que comenzaron a hablar de otras cosas en sus letras, abriendo así el foco y comprobando que se pueden contar historias de todo tipo sin necesidad de menospreciar a nadie.

Cuando somos jóvenes, necesitamos tener modelos a seguir, gente con quien identificarnos, ahora parece ser el momento del reggaeton.

Se puede hacer cultura, ya sea de consumo mayoritario sin mayores pretensiones, como intelectual, de manera respetuosa con todas y todos.

Redacción: CHL

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