Carlos González Morcillo es padre de mellizos a tiempo completo desde 2013. Profesor Titular de la Universidad en la Escuela Superior de Informática de la Universidad de Castilla-La Mancha. Director Académico de Secretaría General, y Director de Operaciones de FK Interactive, una Spin-Off de la Universidad de Castilla-La Mancha.

 

Desde la aparición de los ordenadores, todo lo que toca la tecnología se transforma. Es así como nacen las chuletas tecnológicas. En el aprendizaje, sin duda, la revolución digital no ha hecho más que comenzar.

Según las principales conclusiones del estudio realizado por McGraw-Hill, el 85% de los sitios preferidos para estudiar no serían posibles sin tecnología. El aula se expande a cualquier lugar en cualquier momento.

Estudiamos a través del móvil 

El vídeo es uno de los formatos más consumidos en internet y el contenido educativo queda en segundo lugar de búsquedas. El 61% de los alumnos en el año 2016 ya utilizaba el smartphone para estudiar (frente al 36% que lo hacía en 2013).

El chuleteo también ha sufrido esta revolución digital

Atrás quedó en el tiempo donde las chuletas eran un trozo de papel con el texto estaba escrito a mano en un ejercicio de caligrafía miniaturista.

Un clásico de la época pre-tecnológica era el bolígrafo Bic con la chuleta marcada a trazo de aguja.

Hoy en día, las técnicas de copia han evolucionado. En los últimos 5 años, las aulas se han visto invadidas por móviles que abren nuevas posibilidades de comunicación entre compañeros.

 

Algunos de los “nuevos clásicos” en las chuletas tecnológicas 

Calculadoras científicas. En realidad, esta técnica puede considerarse un clásico tecnológico entre antiguos estudiantes de carreras técnicas. La idea básica es introducir las fórmulas y textos en la memoria de la calculadora, y luego consultar en el momento del examen. Los modelos actuales permiten cargar incluso ficheros de texto en tarjetas SD. Su precio va desde los 150€.

Smartwatch. Los relojes de nueva generación incorporan lectores de archivos de texto. Es muy sencillo cargar un archivo y luego leerlo en el momento del examen. Además, pese a la sencillez de su solución, pocos profesores se preocupan de su uso. Se pueden encontrar desde poco más de 20€ totalmente compatibles con teléfonos iOS y Android.

Auriculares bluetooth. Una de las técnicas más básicas consiste en fotografiar en un instante el enunciado del examen y enviarlo a una persona que está fuera de la sala.

El examinado utiliza un pequeño auricular Bluetooth conectado de forma inalámbrica al móvil y recibe una llamada telefónica de su compinche, que recibió el enunciado del examen.

Con el móvil en silencio, basta con un pequeño toque al auricular Bluetooth para descolgar la llamada. Finalmente, el compinche dicta las respuestas a las preguntas mediante conversación telefónica.

Un auricular pequeño inalámbrico puede costar menos de 15€.  Esta solución es difícilmente detectable, salvo que vayas buscando auriculares de este tipo

Para los paranoicos o profesionales de la chuleta, existen los “nano pinganillos más pequeños del mundo (de 3 milímetros de diámetro), que se introducen dentro del oído inclinando la cabeza.

Se sitúan al lado del tímpano, en el interior del canal auditivo. Utilizan un collar de inducción situado alrededor del cuello (debajo de la ropa), por lo que el pinganillo no necesita pilas y así consigue su extraordinario tamaño.

La calidad del sonido es totalmente nítida, y permite funcionar durante más de 2 horas. Salvo que se examine en el interior de la ropa, esta solución es absolutamente indetectable. Estos auriculares pueden conseguirse por menos de 40€.

Estas nuevas soluciones, cada vez más digitales y menos detectables… las chuletas tecnológicas

La pregunta es ¿suponen el fin del estudio?

En realidad, los profesores también tenemos nuestras armas tecnológicas. Aunque por ley no es posible utilizar inhibidores de señales para evitar la transmisión de datos entre móviles durante los exámenes.

Existen otras soluciones que se pueden aplicar, como:

  • Obligar a apagar los móviles y dejarlos visibles encima de la mesa.
  • Por otro lado, existe una tendencia a plantear los exámenes como relación de conceptos, de modo que sea necesario dominar la tarea y no valga con una mera repetición del temario memorizado.
  • También se plantean ejercicios prácticos donde haya que crear la solución en el examen, y no sea posible traerla previamente copiada.
  • Por último, existen herramientas como Compilatio que permiten ver cómo de inédito es un trabajo entregado en formato digital. Este tipo de herramientas calcula el porcentaje del mismo que ha sido plagiado de otras fuentes, permitiendo al profesor tener otro indicador más para su evaluación.

Queridos estudiantes, se acabó apoltronarse en el rincón del vago

Si quieres aprender a estudiar eficazmente, no te pierdas este artículo.

Artículo escrito por: Carlos González Morcillo

CM Community Manager

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