Desde Padres y Madres de Hoy, coincidiendo con la Semana del Orgullo no podíamos dejar de informar a las familias acerca de los niños y niñas transgénero.

La Fundación Daniela agrupa 137 familias de personas trans y 700 la asociación Chrysalis.

Según el estudio “Actitudes hacia las personas transgénero” llevado a cabo en 2017 en 16 países, tenemos muy buenas noticias que compartir: El 81% de los españoles está a favor de que el gobierno tome medidas que protejan al colectivo trans de la discriminación.

Como es costumbre contamos con profesionales que abogan por la diversidad y tenemos la satisfacción de poder contar con la psicóloga, Catalina Fuster.

La mayoría de niños y niñas empiezan a identificarse claramente las diferencias de rasgos físicos masculinos y femeninos alrededor de los 2 años.

A esta edad ya son conscientes de que hay penes y vulvas.

Que determinan ciertas diferencias, primero de sexo.  A partir de aquí, de género. En el uso de juguetes y en la forma de relacionarse.

Entre los 2 y 5 años se establece
la identidad de género .

Se afianza en el uso de prendas de ropa, forma de peinarse, nombre o apodo por el que les gusta que les llamen. También sus conductas y estilos de relaciones sociales diferenciadas.

Entendemos la identidad de género
como el concepto que cada persona
tiene de sí misma.

Cómo se siente a nivel individual respecto a los roles de género que la sociedad tiene asignados a los individuos,  masculino y femenino. La identidad de género es independiente de la orientación sexual que cada persona defina a lo largo de su vida.

¿Qué sienten un niño o niña trans cuándo su cuerpo y sentimientos no se corresponden a su sexo biológico?

Muchos niños y niñas pueden expresarse con una identidad de género que no es la que corresponde a su sexo visible.

Pueden hacerlo como parte de sus juegos y de sus exploraciones lúdicas. Más allá de esta situación, que puede darse de forma habitual, hay casos en los cuales no es un juego o una curiosidad. Sino que hay una identidad transexual que no refleja la correspondencia entre las características genitales de sexo y la identidad que siente y percibe el cerebro.

La persona transexual descubre
que su cuerpo pertenece a un sexo
y su cerebro a otro.

Por lo cual, solicita a su entorno que haya diferencias de comportamiento y de trato. Reclamando poder desarrollar conductas y actitudes que se atribuyen al otro género.

Los niños y niñas que descubren una identidad diferente a la que viene determinada biologicamente pueden sentir miedo, desconcierto, angustia, ansiedad. En algunos casos pueden llegar a dejar de comer, volver a hacerse pis en la cama, en determinadas edades. También pueden presentar rabietas que ya no serían propias de su edad.

Sus sentimientos estarán determinados por la reacción que observen en su familia
y en las personas que les rodean.

La capacidad que muestren para normalizar este asunto es determinante.  Es aconsejable buscar asesoramiento e información para que, si se confirma la situación de transexualidad. Y favorecer el tránsito de la forma más adecuada y más natural posible.

¿Cuándo nos podemos dar cuenta de qué nuestros hijos o hijas están pasando por proceso trans?

Existen casos que se muestran ya a edades muy tempranas, a partir de los 3, 4 o 5 años. Algunas familias comentan que sus hijos e hijas empezaron a dar “señales” de que se sentían diferentes a lo que su biología mostraba.

La confirmación de esta situación requiere su tiempo. Se necesita un proceso de información y asesoramiento especializado.

A pesar de que cada caso es especial y diferente. Pero  hay determinadas señales que podemos observar. Por ejemplo que una niña se resista a vestir con faldas o vestidos, insista en llevar el pelo corto y rechace llevar coletas o diademas. Que prefiera juegos que se atribuyen normalmente a los niños y rechace las muñecas o los cuentos de princesas.

incluso que busque un apodo distinto,
al nombre que se le asignó al nacer.

O bien un niño que busca vestirse con ropas de niña o de mujer. Que utiliza pañuelos en la cabeza que simulen melena, o que dice sentirse una princesa o un hada. Al igual que el caso anterior, también es posible que quiera ser llamado de forma diferente a su  nombre de pila.

Si se observan algunas de estas señales hay que realizar un seguimiento y buscar más información. Si lo ve necesario asesoramiento especializado.

¿Cómo podemos orientar o ayudar a los niños y niñas trans?

Es muy importante no adoptar posturas rígidas. Tampoco  forzar situaciones contrarias a las que se expresan. Es necesario no imponer por la fuerza la idea de que “eres un niño porque tienes pene” o “eres una niña porque tienes vulva”.

Estas expresiones pueden dañar a
ese niño o a esa niña. Les harán sentir peor
y mucho más desconcertado/a.

Debemos ser conscientes que para la mayoría de familias, estos posibles casos resultan chocantes. La primera reacción es de rechazo, creer que es algo pasajero o un simple juego. Pero hay que ser capaz de ver si es algo temporal o si se trata de esas pistas y señales que nos indican que algo le sucede.
Si fuera así:

  • Es mejor buscar asesoramiento e información.
  • No caer en una actitud represiva.
  • Puede tener consecuencias negativas a nivel físico como psicológico.

Sabemos que la sociedad, en general, tiende a rechazar lo que es diferente. A criticarlo, burlarse y a considerarlo como algo negativo.

Los niños y niñas trans descubren la burla
y el rechazo a edades muy tempranas.

En ocasiones, hay que sumar este proceso de cambio, con el rechazo de otros niños y niñas. Por no hablar de otros adultos que creen que esto es una enfermedad o una perversión.

La mejor ayuda es escuchar y respetar.

Buscar ayuda y asesoramiento para realizar la transición social y el resto de procesos o tratamientos que sea adecuado llevar a cabo.

¿Si se quieren vestir y relacionarse con el resto cómo se sienten?

En estas situaciones, tal vez, habría que hacer matices.  No es lo mismo que esto empiece a hacerse en el ámbito privado que en el público. También puede tener connotaciones diferentes a unas edades u otras. Vale la pena insistir en que hay que diferenciar lo que es un juego propio de muchos niños y niñas o señales de que la identidad sexual no corresponde con la biológica que se muestra.

En cualquier caso, es bueno ser prudentes a la hora de prohibir o reprender a los niños a cualquier edad. Sí se hace, debe ser con tacto y sin utilizar mensajes duros o peyorativos. Nunca utilizar palabras que resulten muy restrictivas o malsonantes.

Esto puede incrementar la sensación de culpa, o de pensar “soy un bicho raro”.

La infancia y la adolescencia son etapas en las cuales las personas somos vulnerables. Estamos construyendo la personalidad y es relativamente fácil que haya cambios de humor, o inseguridades.

¿A qué profesionales o asociaciones nos podemos dirigir para que orienten a la familia?

A pesar de que la transexualidad no es una patología mental ni aparece como tal en los manuales de diagnóstico actuales. Los profesionales de referencia para tratar estos procesos suelen estar en los equipos de salud mental infanto-juvenil.  

Los síntomas que pueden aparecer, están en la línea de la ansiedad, angustia, miedos, o cambios de conducta. Así pues, psiquiatras y psicólogos van a ser los profesionales de referencia para llevar a cabo la aceptación inicial.

Posteriormente intervendrán otros profesionales médicos para administrar otros tratamientos que permitan llevar a cabo cambios hormonales.

Sí fuera su deseo y con la edad adecuada, llegar a la intervención quirúrgica para realizar el cambio total de sexo biológico.

A nivel de asociaciones, tal vez la referencia más importante en España es la Asociación Chrysallis, Asociación de familias de menores transexuales. Ofrece asesoramiento, información válida, actividades y acompañamientos a las familias.

Tiene delegaciones en todas las comunidades autónomas.

¿Han llegado tu consulta casos de niños o niñas transgénero?

Recuerdo perfectamente un caso de un chico adolescente, que conocí hace más de 10 años. Acudió a consulta porque se sentía muy desorientado al descubrir que le gustaban otros chicos. Él decía que era una sensación muy extraña, ya que le gustaban los chicos y no se sentía homosexual.

Lo que me comentaba es que
en realidad se sentía como una chica.

Que por eso era normal que le gustasen los chicos. Este caso concreto fue muy duro. La familia rechazaba totalmente las opciones, tanto la homosexualidad como la posible condición trans del chico. Actualmente creo que la situación ha mejorado. Hay avances positivos en este ámbito que hacen que seamos más optimistas.

La sociedad no da el paso, ¿en los centros educativos como se trata este tema?

La situación en los centros educativos podríamos decir que varía mucho. Depende tanto de la tipología de centros, como del lugar donde estén ubicados.

No es lo mismo centros en zonas rurales que en grandes ciudades, donde parece que la aceptación de la diversidad es más grande. No olvidemos que los centros los forman personas y que puede depender de la visión que cada cual tenga.

Su actitud será la que facilite, o no,
estos procesos de transformación social.

A día de hoy, muchas comunidades autónomas han desarrollado por ley, protocolos de acompañamiento, atención y ayuda a la no discriminación del alumnado trans.

Está claro que esta la legislación es importante pero lo fundamental es la actitud y el comportamiento que tengan las familias.

Tanto de quienes están en esta situación, como de quienes están en contacto, profesorado y resto de profesionales que forman la comunidad educativa.

Una buena información y conocer cómo funcionan estos procesos será siempre de ayuda. Así seguro que se fomentará el respeto y aceptación de estos menores y de sus familias.

Redacción: GBM

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